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Como consecuencia de la devolución por parte de patrimonio nacional del yate Fortuna usado por el Rey, a la fundación FUNDATUR que se lo había obsequiado, la tripulación del yate, que era una subcontrata de la empresa del naviero Boluda, unión naval, fue despedida.
 
El despido de la tripulación acabó en los tribunales porque nadie quería hacerse responsable de la situación y del futuro de la tripulación. Finalmente, se llegó a un acuerdo entre las partes y el despido fue considerado improcedente saldándose con un indemnización a los trabajadores de 1,2 millones de euros.

 
Yate-Fortuna
 
Con estos antecedentes conflictivos los antiguos tripulantes del Fortuna generaron, en la legitima reclamación de sus derechos que no habían sido reconocidos, un cierto resquemor que pudiera ser la causa de que la nueva propiedad del yate no los haya considerado como una opción para el mantenimiento del yate, mientras se decide su destino, a pesar de la enorme experiencia que tienen en esta embarcación.
 
FUNDATUR está dirigida por la hija del empresario ibicenco Abel Matutes. Carmen Matutes Prats que ha designado a una de las empresas propiedad de su familia para hacerse cargo de su mantenimiento y dotar de tripulación al mismo mientras no se produzca su venta.
 
Esta decisión pudiera no haber sido del total agrado de todas las empresas integradas en la fundación  al ver como se encargan estos costosos trabajos a una compañía del entorno directo de la familia de su máxima responsable sin experiencia previa en esta tipología de yates. Por otra parte, la propia fundación ha rechazado una oferta de compra del yate realizada por Balearia que pretende reutilizar sus turbinas.
 
El yate que aún se encuentra en seco en su nave de invernaje en la Estación Naval de Porto Pi, en Palma de Mallorca, será en breve trasladado, seguramente, a Port Adriano, en Mallorca, donde está previsto que sea mostrado a potenciales compradores. Aunque ya ha sido visitado y reconocido en varias ocasiones por la cúpula de los departamentos técnicos de la empresa que ya trabaja para su puesta en funcionamiento tras el largo tiempo que ha estado parado.
 
La fundación FUNDATUR contrató los servicios de reputados profesionales para realizar los trámites oportunos motivados por su devolución. Tareas, entre las que se encontraba descubrir el valor que tuvo el yate respecto su primer año de uso.
 
Un valor al cual usando las reglas fijadas por Hacienda se aplican unos criterios y tablas de depreciación reglamentariamente establecidas cada año por el Ministerio de Hacienda para calcular la base imponible que los yates de segunda mano deben pagar en concepto de impuestos.
 
Patrimonio Nacional y Casa Real no pagaron nunca el impuesto que se exige para el uso de yates de forma privada a cualquier ciudadano español. Un yate que en algunas ocasiones fue usado por personas diferentes del Rey, sin estar embarcado el Monarca ni la Reina, como han sido sus hijos e hijas, en su día Jaime de Marichalar e incluso Iñaki Undargarín tal como han publicado ciertos medios, así como otros muchos invitados.
 
Con el paso de Patrimonio Nacional a la Fundación, los empresarios que se lo regalaron se han visto obligados a pagar un impuesto de matriculación, ya que el barco no había sido matriculado nunca, por un yate que no van a usar, ni disfrutar, pues su intención es venderlo lo antes posible para recaudar fondos para la realización de actividades socio-culturales.
 
Los yates como las viviendas tienen varios valores. Uno es el posible valor de mercado si se consigue vender a esos precios. Otro es el valor a efectos fiscales calculado por normas y tablas de depreciación fijadas por la administración (como sería el valor catastral de la vivienda). El valor del que fuera yate de la familia real española según ha transcendido tiene un valor inferior a los 2 millones de euros. No obstante, reputados expertos hablan de que su valor como yate de segunda mano vendible puede no superar los 5 millones de euros, muy lejos de los 15 que se comentan.
 
Su construcción está valorada y cifrada en 18 millones de euros. Catorce años después y con una decoración interior austera y actualmente completamente desfasada y unos motores antiguos no resulta razonable imaginarse que únicamente se haya depreciado un 16% de su valor. Por tanto, cualquier persona puede imaginar que un posible comprador podría pagar cifras muy por debajo de los 10 millones, incluso inferiores a los 5 millones.
 
Existe un completo hermetismo sobre los potenciales interesados y sus ofertas.
Si ha trascendido, en los medios, una oferta por sus turbinas lanzada por la naviera de Denia, Balearia, muestra de la tremenda pérdida de valor que ha sufrido este yate con el paso de sus años por su específica concepción y particularidades que le restan capacidad de realizar grandes viajes y añaden unos desmesurados gastos de mantenimiento de su maquinaria y de consumo de combustible. Cuestiones de las de huyen los armadores y propietarios de grandes yates cada vez más.
 
Autora: Marilena Estarellas
 
 

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