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Según ha trascendido de las declaraciones realizadas ayer martes, en la sede del tribunal que juzga la causa del accidente del Costa Concordia, Francesco Schettino se encontraba en un estado de ánimo optimista de gran confianza antes de arrumbar al crucero contra las rocas de la isla toscana de Giglio el año pasado, luego cayó en una aparente crisis de indecisión cuando los oficiales le conminaban y recomendaban dar la orden de abandono de buque.
Concordia

Se ha reanudado el juicio contra el Capitán Schettino, sobre quien pesan cargos por causar la muerte de 32 pasajeros y tripulantes del accidente del crucero ocurrido el 13 de enero de 2012.


En el día de ayer el fiscal comunicó que los buzos ya han inspeccionado el interior del pecio encontrado los restos de un cuerpo que probablemente es el del desaparecido camarero indio Russel Rebello, una de las dos víctimas que había sido declarada desaparecida.

En el tribunal en Grosetto, el oficial de navegación del buque Simone Canessa declaró que antes de salir del puerto de Civitavecchia en el día del accidente, Schettino, Capitán del Costa Concordia , le ordenó cambiar el rumbo previsto para intentar una “pasada rasante” a media milla de los arrecifes de granito de la isla de Giglio .

En una grabación que se presento ante el tribunal se pudo escuchar a Schettino diciendo “Vamos a hacer esta puñetera pasada rozando Giglio.”

Asimismo, Canessa declaró ante el tribunal que “fijamos el rumbo a media milla de Giglio para reducir el riesgo ya que en ese punto hubiéramos tenido una profundidad de 100 metros”.
Canessa añadió también que un ex capitán de la compañía, Mario Palombo, había navegado con éxito a 100 metros de la costa de la isla en un barco diferente en el año 2005.

Después de tocar fondo, las rocas desgarraron a 70 metros del casco del Costa Concordia, entonces parece ser que Schettino llamó Roberto Ferrarini, el oficial de protección de la compañía (encargado de la seguridad).
En la grabación de la conversación, que el tribunal pudo escuchar, se le oyó decir “el Capitán Palombo me dijo “!pasa cerca, pasa cerca!” Lo hice y he tocado fondo en popa. Estoy destrozado, estoy muerto, no me digas nada.”

Schettino ha culpado del desastre a la existencia de cartas en el puente proporcionadas por la compañía y que no estaban adecuadamente corregidas, pero cuando el fiscal mostró ante el tribunal una carta a mayor escala que la utilizada ese día en el puente y que estaba disponible en el mismo, Canessa restó importancia a la diferencia, afirmando que “la escala es más adecuada, pero desde el punto de vista de la planificación de la travesía no habría cambiado nada.”

El barco navegó durante más de una hora a la deriva, sin energía ni electricidad y con la cámara de motores inundada.
En el momento en que embarrancó cerca del puerto de Giglio, Schettino parecía haberse sumido en un estado de pánico e indecisión, negándose a actuar y a dar la orden de abandonar el barco, incluso cuando los oficiales le “gritaban” que diera tal orden, declaró Canessa. “Sólo nos dijo que esperásemos, pero no nos dio ninguna orden ni ninguna respuesta”, añadió.
Schettino recobró la entereza y se mostró resolutivo cuando se volvió hacia Domnica Cermontan, una bailarina moldava a quien había invitado a subir al puente, y le dijo “Domnica, te salvaremos!” concluyó Canessa.

A medida que el barco iba cobrando escora, finalmente permitió que se diera la orden de abandono, entonces a muchos de los 4.200 pasajeros y tripulantes les costó encontrar los botes salvavidas ya que, con la pronunciada escora, el agua había subido a través del casco y además el barco se encontraba totalmente a oscuras.
Hubo algunos que trataron de nadar hasta la orilla pero fueron absorbidos por los remolinos creados por el movimiento de la embarcación que desplazaba 114000 toneladas.

En estos momentos, los técnicos de salvamento están asegurando los restos del buque a las plataformas submarinas sobre las que descansa para protegerlo de las tormentas de invierno antes de que sea reflotado y conducido al desguace, ya que una fuerte tormenta del pasado fin de semana inclino al buque medio grado.

Autora: Marilena Estarellas