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  • #76
    EL MAPA DE PIRI REIS Y EL VIAJE DE COLON

    Parte I

    Estambul. Noviembre de 1929.

    Halil Edhem, flamante nuevo director del Nuevo Museo Topkapi, llevaba una mañana agotadora dirigiendo los trabajos de clasificación de los muchos, muchísimos documentos que, llenos de polvo, sus ayudantes traían, literalmente a cestos, procedentes de los antiguos archivos del Palacio que ahora se iba a reconvertir en el Museo Nacional. Ya estaba agotando el quinto café de la mañana cuando uno de sus subordinados se presentó en su despacho con un extraño pergamino.

    -Señor. Creemos que debería ver esto. Lo hemos encontrado entre una colección de mapas y cartas náuticas, pero éste nos ha parecido algo especial.

    Sobre un fragmento de piel de gacela aparecía dibujado una especie de mapa del Océano Atlántico, con una detallada descripción de sus costas e islas adyacentes. Gran profusión de dibujos de fauna fantástica y, en la parte izquierda, un extraño texto con aclaraciones sobre el origen de este mapa. Estaba fechado en el año 1513 y firmado por el Almirante Piri Reis.



    piri_reis_mapa.jpg


    ¿Quién era Piri Reis?

    Trataré de abreviar en lo posible y no extenderme mucho en la biografía de Piri Reis porque poco aporta a la sustancia de lo que quiero decir ( y que descubrirá quien tenga la paciencia de seguir el relato hasta el final). Así que ahí va en telegrama.

    Muhiddin Piri, que así se llamaba Piri Reis de jovencito, nació entre los años 1465 y 1470 en Gallípoli, en seno de una conocida familia de navegantes . A los doce años se embarcó con su tío, Kemal Reis , conocido pirata y que luego llegaría a Almirante, (del que toma su apellido) Durante catorce años se dedicaron al lucrativo negocio de la piratería pura y dura por todo el Mediterráneo.

    Entre los años 1487 a 1493, la flota del tío,contratada por el Sultán, es enviada a las costas de Andalucía en un vano intento de apoyar al Rey de la Granada Nazarita que libraba las últimas batallas por la supervivencia de su reino contra el empuje de Castilla. Con este motivo se hace gran conocedor del Mediterráneo occidental y establece unas fluidas relaciones con los habitantes de los puertos de Túnez, Sicilia, Argel y Egipto. En 1495 llega al poder el nuevo Sultán, Beyecid II, que llama a Kemal Reis a unirse a la flota imperial en calidad de Almirante. En este momento, Piri Reis, que ya era mano derecha de Kemal, se vió elevado a la cúspide de la administración naval turca y le fue confiado el mando de una flotilla de galeras con la que entró en diversas batallas con la armada veneciana. Sus victorias sobre Venecia le valieron igualmente el ascenso a Almirante.

    Como las alegrías suelen durar poco, no había terminado de festejar su ascenso cuando se produjo el fallecimiento de su tío y protector Kemal. Falto de apoyos en el seno de la flota turca, optó por retirarse a su ciudad natal y allí dedicarse a sus estudios teóricos sobre navegación y cartografía. Simplemente genial. Toda su obra aparece condensada en una obra que lleva por título “Bahriye”, la mayor guia de navegación de la época y uno de los referentes históricos de la cartografía náutica y de la que formaba parte el famoso mapa que nos ocupa.

    Piri.jpg

    Retrato de Piri Reis



    Bastantes años más tarde, ya mayor, se hizo de nuevo a la mar al mando de una flota de galeras que trataba de contrarrestar la amenazadora presencia portuguesa en aguas próximas al Mar Rojo. Debido a lo dispar de las fuerzas en liza, la expedición no resultó muy brillante. Y lo que fue todavía peor. A su regreso a El Cairo, Piri Reis se vio afectado por los recortes de la época. Sí; porque le cortaron la cabeza.

    Resulta que fue acusado de alguna de estas cosas que ahora nos resultan tan cotidianas. Apropiación de fondos públicos, sobornos y cosas así. Probablemente, la acusación era falsa y traía causa de ciertas antiguas envidias. Pero en aquellos tiempos la gente debía de ser un poco rarita y no veía este tipo de cosas con la indiferencia, resignación e, incluso, comprensión con la que las contemplamos hoy en día, de modo que el Sultán Solimán el Magnífico no vaciló en ordenar la decapitación de un ya octogenario Piri Reis.

    Hago un paréntesis porque, al hilo de esta historia, estaba pensando que si no nos vendría mal que viniera por aquí algún Solimán, aunque fuera solamente un par de semanas, con alguno de aquellos programas de recortes suyos para ver si se arreglaban de una vez un par de cosas. Pero no me quiero a aventurar en este tipo de reflexiones porque es que llevo una temporada en la que he desarrollado una extraña habilidad para meterme en todo género de charcos y no tengo ganas ya de más líos.

    De manera que a lo que estamos: Vamos a dejar en paz a Piri Reis y echamos un vistazo a su célebre mapa.

    Mientras me sirvo otra copita de mi ginebra favorita y...Con ésta van... ¡Cielos; he perdido la cuenta! Quería decir que, para ir entrando en materia, os pongo el enlace de un programa de Jesús Delafrontera en el que se habla de este asunto. (Durante 3 minutos y 20 segundos, al principio, se habla de otra cosa, así que os los podéis saltar.


    https://www.youtube.com/watch?v=wYve3Vgh7dY

    https://www.youtube.com/watch?v=mV-5YQQdf9o


    Vive todos y cada uno de tus días como si fuera el último.
    Un día acertarás

    Comentario


    • #77
      EL MAPA DE PIRI REIS Y EL VIAJE DE COLON

      Parte II


      Pues sí. Ya veis. Según el reportaje, el Mapa describe cosas asombrosas. Aparecen dibujadas con detalle tierras que entonces no habían sido descubiertas. Con toda precisión aparecen descritos los Andes, El nacimiento del Amazonas, las Islas Malvinas y, lo que es todavía más chocante, la costa de la Antártida. Un mapa imposible porque se adelanta a su tiempo.

      ¿Seguro?

      Aunque he puesto el mapa al comienzo de la historieta, vamos a poner un enlace en el que se puede ver a mayor tamaño.


      http://es.wikipedia.org/wiki/Mapa_de_Piri_Reis

      Y con el mapa a la vista, vamos a juzgar por nosotros mismos.

      Vemos que la zona del Caribe, y la costa sudamericana, hasta el Cabo de San Roque, aparecen con alguna precisión. Algunos detalles de la costa norte de Brasil llegan a ser notables. Pero desde el Cabo de San Roque hacia el Sur, hay que echarle imaginación y ganas de ver lo que no hay para observar alguna coincidencia.

      ¿Los Andes? ¿El nacimiento del Amazonas? Pues.... ¡Que queréis que os diga!

      Y por lo que toca a la costa de la Antártida.....Como el huevo a la castaña.

      Vamos a poner abajo un mapa en el que se resaltan las zonas de la costa americana que ya habían sido exploradas en el momento de dibujarse el célebre mapa.

      map21.jpg

      Y lo que vemos que la precisión del mapa de Piri Reis se agota justo en las zonas exploradas.

      Es decir. Nada de anacronismos ni adelantos a su tiempo.

      Y entonces ¿Cual es la chispa de esta historia? Porque vamos ya por el cuarto folio del relato y todavía no hemos sacado nada en claro. Pero... Un poco de calma, porque ahora viene la parte interesante.

      Me sirvo otro chupito de ginebra y continúo.

      El intríngulis del asunto viene a partir del texto en árabe que aparece en la parte inferior izquierda sobre lo que sería el continente sudamericano. Resulta ser una especie de memoria explicativa sobre los documentos consultados para la elaboración de la carta. Nos enteramos así de que la obra de Piri no es otra cosa sino la recopilación de otros documentos anteriores. La mención que se hace de uno de ellos es particularmente asombrosa. Resulta, dice el texto, que en una de sus expediciones de piratería por la costa valenciana, en los albores del siglo XVI, captura a un personaje que es portador de un curioso documento. Un mapa con la descripción de las islas y costas del Caribe utilizado en las singladuras de Colón en el año 890 de la Hégira.

      Así como en la cultura cristiana se cuentan los años por orden natural a partir del nacimiento de Cristo, los musulmanes cuentan a partir de la Hégira, la huida de Mahoma de La Meca. Además hay otra diferencia. Los años cristianos toman como medida la vuelta completa de La Tierra al Sol. Sin embargo, los años musulmanes toman como referencia el ciclo lunar y son un poco más cortos.

      Para convertir un año musulmán a Calendario Gregoriano hay que realizar las operaciones siguientes.

      Se divide la cifra del año Hégira por 33 y se calcula el cociente.

      Al año Hégira se le resta el cociente hallado.

      Al resultado se le suma 622.

      (Consultar aquí para más información) http://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A9gira

      Pues vamos a ver a qué año nuestro corresponde el 890 de la Hégira en el que, según Piri Reis, anduvo Colón por las costas caribeñas.

      890 : 33 = 27

      890 – 27 = 863

      Y, finalmente... ¡Tatachán......!

      863 + 622 = 1485

      ¡Cielos!

      ¿Pero no habíamos quedado en que el primer viaje de Colón había tenido lugar en 1492?

      Raro, raro, raro....

      ¿O quizás no es tan raro?

      En el apartado de Historia de la Navegación de este mismo forillo, y en concreto aquí

      http://www.estudiasonavegas.com/foro...Viaje-de-Colón

      ya habíamos debatido sobre el montón de cosas extrañas que rodean el viaje del Descubrimiento y se consideraba muy seriamente la llamada “Teoría del Protonauta”

      Y el dato que obtenemos del Mapa de Piri Reis no hace sino avalar y aportar más argumentos a esta teoría.

      En suma, la Teoría del Protonauta sostiene que Colón estaba manejando información y documentos que había obtenido de otro marino que, por azar, había llegado al Caribe unos años antes. Vamos a argumentar esto con un poco de detalle.

      La información que nos ha llegado de los pormenores del viaje de Colón provienen de la Crónica de Bartolmé de Las Casas. Podemos decir que fue el periodista que cubrió el evento. Pero...Resulta que la versión de esta crónica que ha llegado hasta nuestros días no tiene que ver nada con la original. La verdadera crónica, con la descripción de detalles que serían interesantísimos para la investigación fue confiscada por la corte de Castilla como secreto de estado. La versión que ha llegado hasta nuestros días no es sino otra recopilación, redactada de memorieta varios años después y convenientemente censurada para que no apareciera ningún dato inconveniente.

      Aún así, de lo que queda de esa crónica, podemos extraer alguna información relevante. Por ejemplo:

      -En más de una ocasión Colón habla de unas islas que él dice que ya ha descubierto.

      -Al llegar a cierta Longitud hacia el Oeste ordena navegar solamente por el día por el peligro de encontrar rompientes. Y, efectivamente, eso era así pero, ¿Cómo podía saberlo él?

      -El cronista dice que el Almirante (Colón) manejaba un mapa en el que aparecían ciertas islas.

      -Al llegar a las islas, el cronista refiere que los indígenas guardaban el recuerdo de la visita anterior de “otros hombres barbados como nosotros”

      -Y, finalmente, lo que a mí me parece más concluyente. En una de las islas, entre los indígenas de una raza muy peculiar, se encontraban dos niñas de indudables rasgos europeos. Prueba de que alguien había estado por allí antes y había dejado rastro.

      ¿Qué pudo haber ocurrido? Vamos a fabular un poco.

      Estamos a mediados de la década de 1480. Una pequeña nave, que puede ser castellana o portuguesa navega hacia la península procedente del Golfo de Guinea cargada de especias o maderas preciosas. Con el doble propósito de encontrar vientos favorables y de eludir el ataque de los piratas de la costa africana, se adentra en lo más profundo del Océano Atlántico. Pero allí se ve sorprendida por la furia de un ciclón tropical que la empuja hacia el oeste. Y llegan a donde no habían pensado llegar. Unas islas paradisíacas pobladas por unos indígenas que los acogen amigablemente. Allí se encuentran con un clima benigno, toda la comida y bebida que pudieran desear, deliciosos frutos tropicales con los sabores más exóticos, los cuidados y cariños de las solícitas nativas...¡Vamos, el Reino de Jauja!

      Pero... Siempre hay un “pero” que tiene que torcer las cosas. Y en esta ocasión fue un problema biológico. Nada menos que la sífilis. Resulta que era una enfermedad muy extendida en aquellas islas pero a la que los indígenas eran inmunes. Sin embargo, era una enfermedad completamente desconocida en Europa. Los navegantes no tenían desarrollada ninguna defensa inmunológica contra aquella amenaza. De modo que las relaciones con las indígenas resultaron letales. Al poco tiempo, los marinos comenzaron a sufrir molestias. Extraños bubones en la zona de las ingles, fiebre... La enfermedad avanzaba y los curanderos de los nativos eran incapaces de contenerla, ni siquiera de aliviar sus síntomas. Había que tomar una decisión y no podía ser otra que la de regresar cuanto antes. Pero ¿Como? ¿Hacia dónde podía estar su casa? ¿Con qué rumbo?

      Analicemos la situación a la luz de los conocimientos náuticos y geográficos que podían tener aquellas personas. Sabían que había que regresar navegando hacia el Oeste y que para encontrar vientos favorables para esa ruta tenían que remontar antes el Atlantico hacia el Norte. Aclaremos antes que en aquella época se había conseguido poder calcular la latitud con una aproximación bastante razonable utilizando los astrolabios. No así la longitud, cuya determinación no se pudo resolver hasta muy entrado el siglo XVIII. A la luz de esto, la estrategia del viaje de vuelta de nuestros marinos tenía que ser la de remontar el Atlántico navegando hacia el Norte o Noroeste, hasta alcanzar el paralelo 38, el correspondiente a las Islas Azores y después, manteniéndose en los 38º Norte, navegar rumbo Este, con viento de popa, hasta que aparecieran por la proa las Islas en las que confiaban poder encontrar remedio a sus dolencias.

      Probablemente así lo hicieran. Pero es también muy probable que la enfermedad que habían contraído siguiera su curso y fuera diezmando paulatinamente a la tripulación.

      ¿Y quien estaba por las Islas Azores por aquellas fechas? Pues, justo. El mismísimo Cristóbal Colón, que se encontraba al frente de la delegación comercial de la empresa de su suegro.

      De esta manera, no es descabellado suponer que los supervivientes moribundos de la nave que regresaba del Caribe pudieran haber entrado en contacto con Colón. Y vamos un paso más allá. Vamos a suponer que Colón llega a recoger a alguno de ellos en su casa y lo cuida, aunque ya nada se pueda hacer por su vida. Y en su lecho de muerte, el marino moribundo, en agradecimiento a sus cuidados, confía a Colón el gran secreto. Es una teoría perfectamente plausible y que explicaría muchas de las cosas extrañas que rodean este viaje.

      ¿Y quien pudo ser este personaje anónimo ? ¿Nos arriesgamos a ponerle nombre y apellidos? Por ejemplo... ¿Qué tal Alonso Sánchez de Huelva?


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