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Los efectos del "Tax Lease" operación montada por la Unión Europea que pretende terminar de finiquitar la construcción naval en España, en beneficio de intereses de otros países de la Unión y de los constructores de barcos asiáticos, poco a poco se va empezando a hacer sentir a lo largo y ancho de la geografía española.

Astilleros-Sevilla

Sin embargo, desde ciertos sectores, no se sabe con que intenciones, siguen justificando la actuación del Comisario Almunia, al que se alaba como el paladín de la legalidad. Legalidad, que se ha demostrado, que cuando a la Unión Europea le interesa saltarse lo hace sin mayores impedimentos para favorecer aquellos miembros o foráneos que le interese.

"La legalidad, normativas y demás están al servicio de los ciudadanos y del bien común y no a la inversa. La aplicación de la estricta legalidad comunitaria va a provocar la desaparición de todo un sector productivo en un momento de crisis económica y galopante desempleo, algo que este país no se puede permitir, no se trata de potenciar y promover la legalidad comunitaria, se trata de encontrar soluciones que permitan reflotar y potenciar un sector que fue y puede volver a ser puntero y generador de empleo para la economía española" manifiestan fuentes del sector naval a mallorcadiariodenautica.com

Como una muestra de la dirección que están tomando los acontecimientos, el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Sevilla ha convocado un concurso para la revitalización del espacio que ocupaba Astilleros mediante la diversificación de actividades navales como la reparación de buques, según informó en un comunicado. La concesión se efectuará sobre una superficie de 12.000 metros cuadrados, y se pone a disposición del concesionario las infraestructuras de dique seco, varadero, y la utilización del Muelle de Armamento.

La actividad principal a la que iría destinada la concesión sería la de reparación de buques y las vinculadas a la obtención de certificaciones, si bien se prevé la posibilidad de realizar otras tareas vinculadas al sector naval de forma complementaria.

Tras permanecer más de dos años sin actividad, dos empresas diferentes, Astilleros del Guadalquivir y Sevilla Shipyard, presentaron ofertas para poder emplear su dique seco y superficie aledaña para la reparación de buques. La idea sorprendió a muchos, sobre todo a los que desconocían las instalaciones de ese antiguo motor de la industria sevillana que fue Astilleros.

Las atarazanas sevillanas ocupaban 25 hectáreas de terreno del puerto. En la mitad de ellos se ubican una serie de edificios que tenían utilidad cuando el volumen de la actividad hizo que esta empresa, inaugurada en los años cincuenta, llegase a tener más de dos mil empleados en plantilla; en la otra, las instalaciones que permitían la construcción y reparación de barcos: cuatro gradas, tres cubiertas bajo una nave de considerable altura y una al aire libre, un dique seco, el dique de botaduras y las naves de pintura.

La Autoridad Portuaria de Sevilla confía en que los nuevos proyectos sobre Astilleros salgan adelante porque está empeñada en que esas doce hectáreas sigan teniendo actividad naval, para el resto de los espacios los planes pasan por convertirlo en una nueva área industrial o logística.

Las empresas que optan a la concesión no quieren generar falsas expectativas. No llegan con la intención de recuperar los 5.000 empleos que, en los buenos tiempos de los astilleros, llenaban de vida la factoría. Pero sí pretenden resucitar parte de la actividad que da sentido a esas instalaciones.

No se trata de construcción de barcos, sino de su reparación, arreglos competitivos en plazos y costes, y para ello, han realizado un minucioso estudio del mercado basándose en el tráfico de barcos que transitan por el Guadalquivir. Solo en un año el número ronda el millar, y una cuarta parte tiene necesidad de ser reparado. El objetivo es atraer para Sevilla a uno de cada cuatro barcos, de esos 250 que necesitan pasar por el taller. Aun así, optan por la prudencia y se fijan como objetivo comenzar con 25 reparaciones.

En cualquier caso en Sevilla ya no se construirán nunca más grandes buques, simplemente se harán reparaciones y mantenimientos y hacia eso, como mucho van los otros astilleros españoles.

 

Autora: Marilena Estarellas