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La navegación de recreo, llamada, náutica en español y conocida como yachting en inglés, es muy antigua, pero se cree que las primeras carreras organizadas de barcos comenzaron con los veleros de los Países Bajos en algún momento del siglo XVII. Pronto, un siglo después, la afición se implantó en Inglaterra, donde comenzaron a surgir carreras pensadas para los "yates" y poco después en 1815 se fundó el Royal Yacht Squadron, precedente que aún existe de todos los clubes náuticos o yacht clubes que existen en el mundo.Articulo-regatas

Las carreras de yates, nuestras regatas de hoy empezaron a llegar al primer plano de la vida pública de la alta sociedad con la disputa de la célebre Copa América se disputó por primera vez en 1851 entre el New York Yacht Club y el Royal Yacht Squadron y que aún continua disputándose con un impacto mediático cada vez mayor. Posteriormente, se ha celebrado la competición por la célebre copa de las 100 guineas, valor que tenía el primer trofeo de esta competición, por lo general cada 3 o 4 años, sobre la base de un desafío lanzado por un club al actual titular de la Copa, que hasta 1983 fue el New York Yacht Club. Es la competición de vela más importante que se organiza y se dice que es el tercer evento deportivo con mayor impacto económico para el país que lo acoge después de los Juegos Olímpicos y el Mundial de fútbol. La 34ª edición se disputa actualmente en San Francisco (California), siendo el actual defensor el Club de Yates Golden Gate, que venció a la Sociedad Náutica de Ginebra en la última edición, celebrada en Valencia (España).

Desde los inicios las regatas de yates a vela habían tenido un importante componente social, de hecho los clubes náuticos, hogares por naturaleza de los principales equipos de regatas y sedes de las principales competiciones basan su existencia en su estructura social y en caracterización jurídica como asociaciones deportivas. De hecho una competición tan profesionalizada como la Copa del Rey, tuvo también en sus inicios un alto componente social que hoy en día ha desaparecido en aras del deporte, del negocio y de la competitividad.

No voy a entrar en si ello es bueno o es malo, es simplemente diferente, o eso me parece a mi. Ciertamente sacrificar todo el espíritu social que tiene el deporte de la vela, derivado, principalmente de que siempre, incluso en el caso de los regatistas individuales es un trabajo en equipo, le hace perder cierta parte de la magia que este deporte ha tenido desde el momento de su creación.

Es por ello que quizás yo disfruto mucho con las regatas de clásicos, porque recuperan ese antiguo espíritu de lo que era una regata de yates. Además el hecho de que por su reglamentación tengan prohibido tener "sponsors" hace que sea el propio armador que sufrague los gastos del barco y de la competición como se hacia antes.

Alguien me podría argüir que eso provoca que muy pocos puedan acceder a la vela, pero realmente no es así, depende del tamaño del barco con el que te quieras hacer y sobre todo de las habilidades y el trabajo que estés dispuesto a poner para recuperarlo. Sin ir más lejos el otro día me contaron la historia de toda una familia que se ha implicado en la restauración de un precioso velero, el "Margarita está linda la mar" y que sus vacaciones las dedican a ir de regata en regata de clásicos y a poner a punto el barco. ¿No es esa la auténtica esencia del mundo de la vela?

Debo reconocer al mismo tiempo, que me gusta ver a los potros de carreras desbocados volando sobre las olas en la Copa del Rey, unos maravillosos barcos de última generación, pagados por sponsors que pagan mientras el retorno de la inversión esté garantizado con la publicidad que generan sus inversiones. Alguien me dijo que si no fuera por los sponsors, las regatas de alto nivel no existirían, estoy de acuerdo, pero ¿Cuál es el precio que hay que pagar?