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Yachy Point 01

Capítulo 10   NO HAY NADA NUEVO BAJO EL SOL


Un catamarán turístico pasó silenciosamente a babor del Thalassa , en su costado lucía un desmesurado cartelón de fondo blanco con la consigna “Barco Solar” en rojo intenso.
En vez de toldo para defender a los pasajeros del sol tenía un entramado de captadores solares quedaban energía a su sistema de propulsión.
 

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Trinquete no apartaba los ojos del ingenio, que ahora se estremecía al cruzar la ola que despidió nuestro barco, y cuando iba a abrir la boca para alabar este invento, Botalón, que parecía leer sus pensamientos le dijo con el acento de un niño que recita un frase aprendida mil veces .
- No hay nada nuevo bajo el sol.
- Maestro, pero esto es muy fuerte. Imagínate, por ejemplo, que en la España que dominó el mundo hubiesen tenido estas capacidades su historia naval se habría escrito de otra manera.
- En 1539 hubo barcos navegando en España sin velas ni remos, contesto Botalón lacónicamente.
- ¿Qué me dices? Imposible.
Recuerda que estábamos entonces en el reinado del rey Carlos I de España (y V de Alemania).   ¡Pero , si casi acabábamos de descubrir América!.
Además si Carlos I y su hijo Felipe II hubieran tenido esa posibilidad antes que los demás, como antes dije, las cosas hubieran sido bien diferentes... ¿A que me estás tomando el pelo?
- No, no la hago; lo que te estoy diciendo es cierto. ¿Quieres que te cuente esta historia?
- ¡Pues claro!
Botalón se encasquetó su gorra azul y carraspeando comenzó:
Supongo que habrás pasado muchas veces por la calle Blasco de Garay ¿no te has preguntado nunca quién fue?
Trinquete enarcando las cejas seguía atentamente las palabras de su tío y ante su silencio, prosiguió.
- Evidentemente no, porque la historia tiene que ver con este personaje.
Blasco fué un capitán de la armada española que se empeñó en utilizar como propulsión naval un componente diferente al remo y la vela; para ello creó una serie de juegos de elementos para transmitir el impulso a ruedas con paletas adosadas a los costados de la embarcación.
 

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- Pero eso lo inventaron antes, terció Trinquete
- Es verdad , los egipcios se cree que lo intentaron, los romanos parece ser que
las utilizaron en la batalla de Accio ;los chinos, por supuesto, también; Bizancio e incluso Leonardo da Vinci tenía un proyecto; todo muy confuso en la praxis, pero fue Blasco el primero que en Europa llevó la idea a la realidad.
Lo cierto es que le costó trabajo pues al menos necesitó cinco experimentos para culminar el invento. Cuatro los realizó en la ensenada de Málaga mandando informes de los resultados a la Corte por lo que el Emperador al enterarse de las posibilidades del nuevo ingenio, se interesó financiándolo.
La corte estaría en Barcelona desde mediados de abril hasta Junio y allí se trasladó Garay con sus artilugios para que el Carlos V lo viera.
Se dispuso el barco de nombre Trinidad de una cabida de 200 toneles al que le pusieron dos ruedas de paletas a cada banda, parece ser que el ingenio funcionaba manualmente por la fuerza de 25 hombres y ,como consigna el archivero de Simancas D.Tomás González, el ingenio tenía además una gran caldera de agua hirviendo.
Por unas cosas o por otras el emperador no vio al Trinidad y su experimento y dejó a Blasco de Garay en Barcelona con tres palmos de narices.
La prueba se realizó el 17 de julio de 1543 delante de hombres de prestigio y capitanes de mar que presenciaron la operación a bordo y desde el puerto.
 

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Como representante de la corte estaba el vicecanciller y tesorero Rávago que desde el principio, no le gustó el asunto.
Los informes que le mandaron a Carlos I y a su sucesor Felipe II fueron favorables.
Todos los comisionados expusieron su criterio y sobre todo se maravillaban lo bien que ciabogaba dos tantos más presto que una galera servida por el sistema regular y podría andar por lo menos una legua por hora ( 3,3 nudos) con posibilidades de mejorar ;pero Rábago, como he dicho, no estaba de acuerdo.
Este le dijo al emperador que el sistema en verdad no funcionaba, que era caro, costoso y complicado, que esa caldera podría estallar en cualquier momento, y que no merecía la pena por su escaso andar…
Carlos I , que estaba liado con sus batallas, no quiso complicarse y le dio pan con chocolate a nuestro Blasco abandonando el proyecto.
Le dijo que muy bien, pero que ahora no era el momento oportuno, que sería un secreto de Estado y que bla bla bla.
A Garay lo subieron de categoría en el escalafón, le dieron una sustanciosa recompensa de 200.000 maravedíes y pagarle todos los gastos.
Aquí se cerró la historia porque a la Trinidad la subieron en la grada de las Atarazanas (que hoy es el Museo Naval de Barcelona) y el inventor deshizo el artilugio para que nadie lo viera aunque dejó la gran caldera de cobre y las ruedas de paletas.
Todo esto se sabe ahora porque dejó rastro en los legajos del mostrenco Archivo General de Simancas ya que no consta nada ni en los Archivos Municipales de Málaga y Barcelona ni en el libro de Originales de cédulas reales, mandatos y provisiones.
- ¿Y quién sacó este secreto a la luz?
- No fue tanto secreto ya que se tiene constancia que de existían unos planos con
las especificaciones del invento que Blasco de Garay mandó a Carlos I que fueron robados cuando los franceses saquearon los archivos y museos españoles y no sé quién lo sacó pero cuando se hizo se formó un gran revuelo.
- ¿Un gran revuelo?
- Pues sí , fue 186 años después, cuando el inventor francés Denis Papin diseñó
un barco con ruedas de paletas que construyó en Kassel (Alemania) a orillas de rio Fulda y que fué destruido por la ira de los envidiosos barqueros ,llevando al final, a Papin a la cárcel.
Los franceses se indignaron y los españoles decían que este ingenio ya estaba inventado por ellos.
Una controversia tan folletinesca que bien aprovechó Honoré de Balzac para escribir la obra de teatro "Les ressources de Quinola" una comedia en cinco actos con este argumento. (Al final se inclinaba por la tesis española).
Decían, contaban y no paraban; que no había pruebas documentales, que lo de la caldera era mentira, una leyenda, un error apócrifo del archivo, que la rueda de paletas ya estaba inventada, que qué se yo de pegas.
- Pues si había pegas es que a lo mejor tenían razón, terció Trinquete, ya sabes eso de que cuando se habla mucho es que algo hay.
- Poner pegas es lo más fácil del mundo porque si Papin inventó la fuerza motriz por el vapor  ¿Qué inventó el matemático y científico griego Herón de Alejandría que vivió hace ya más de veinte siglos.
- ¿ Y qué inventó?
- Este artilugio que llamaron con un nombre complicado: la eolípila y que era una esfera llena de agua hirviendo con dos espitas laterales que con la fuerza del vapor la hacía girar.
 

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Un maravilloso juguete y la llave de la fuerza del vapor.
- Ya que lo dices …
- Lo de siempre, la historia la montan los que ganan y los más vivos así que cuando leas en las enciclopedias navales lo de que los buques a vapor movidos por medio de ruedas de paletas aparecieron al final de siglo XVIII con una ristra de nombres de proyectistas franceses, ingleses y norteamericanos ponlo muy en duda y reivindica al controvertido Garay, ese genio olvidado que inmerecidamente figura poco en la historia oficial de la propulsión mecánica.